¿Qué es el coaching?


Probablemente hayas oído hablar del coaching y tengas en mente un sistema de motivación especialmente en el ámbito deportivo. Sin embargo, pocos saben en qué consiste realmente el coaching siendo la motivación un porcentaje prácticamente mínimo.

¿Qué es el coaching?

Se podría definir el coaching como un método para establecer una relación de ayuda personalizada y confidencial donde se brinda acompañamiento para lograr que una persona consiga llegar a donde desea estar.

¿Cómo funciona?

La metodología empleada consiste en una conversación donde el “coach”, a través de preguntas poderosas y desafiantes, consigue que el cliente analice y tome conciencia sobre dónde se encuentra, donde quiere estar y creen juntos un plan de acción para conseguirlo.

El coaching tiene como base la confianza en el cliente, creyendo que él tiene todas las respuestas dentro de sí mismo, siendo el coach un mero apoyo para iluminar posibilidades y creencias que no había considerado.

¿Qué se consigue?

Más allá de la consecución de objetivos, el coaching ayuda a que las personas se conozcan a sí mismas y sean conscientes de sus patrones de comportamiento, pudiendo entender de dónde vienen y cambiarlos.  

¿Por qué coaching y no otra metodología?

El coaching, además de ayudar a la consecución de objetivos, cree en las personas y el cambio, desbloqueando el potencial de cada persona para elevarlo a su máximo. Por ese motivo, es fácil verlo en ambientes deportivos, donde más allá de una técnica se necesita conectar a las personas con sus recursos para conseguir un mayor rendimiento.

Tipos de coaching

La metodología del coaching se aplica en distintas áreas de la vida destacando, según el destinatario, distintos aspectos adaptados a sus necesidades. A grandes rasgos, encontramos las siguientes categorías:

Coaching Personal o Life Coaching: Tiene como base la consecución de objetivos personales de la vida, se centra en aspectos que afectan directamente a la persona en su ámbito personal (consigo mismo, trabajo, relaciones…etc.). Ejemplos de objetivos: Cambiar trabajo, poner fin a una relación de pareja, desbloquear dudas sobre amigos, ser más responsable, mejorar la calidad de vida…

Coaching Ejecutivo:  Se centra en desarrollar y potenciar a ejecutivos en su eficacia y rendimiento profesional. Suele tener en cuenta bloqueos laborales, técnicas empleadas y prioridades a tener en cuenta. Ejemplos: Adaptarse a las expectativas de un ascenso o promoción, tener que hacer frente a un nueva cultura laboral, transformación digital…

Coaching Equipos: Busca el autoconocimiento de grupos de personas donde cada uno descubre sus habilidades y las de sus compañeros para poder asistirse de la manera más efectiva posible. Son capaces de relacionarse de otra manera y ver sinergias o puntos de apoyo y debilidades a solventar. Ejemplos: Normalmente se emplea en equipos directivos o de ventas, comerciales..

Coaching Empresarial: Esta tipología está plenamente centrada en el beneficio de la empresa, es decir, no pone el foco en la persona. Normalmente se dirige a empresarios (multinacionales o PYMES) o autónomos que se encuentran estancados o bloqueados. Gracias a este tipo de coaching se consigue clarificar el rumbo de la empresa, ayudar a mejorar estrategias y procesos de trabajo para conseguir objetivos a largo plazo. Ejemplos: cambios culturales, planificación estratégica, mejora clima laboral…

Coaching Deportivo: Quizás sea la tipología más conocida, en este aspecto se ayuda al deportista o al equipo a conectar con sus recursos mentales, preparase para competiciones y motivación para que pueda tener un pleno rendimiento tanto físico como mental. Ejemplos: Perder miedo a las competiciones, estar a la altura de las expectativas, hacer frente a una lesión…

Coaching Educativo: Potenciar a los alumnos a nivel grupal a que no sólo consigan sus objetivos académicos sino que promueven unos valores y un clima del conjunto de estudiantes que permita el incremento del aprendizaje y la inteligencia emocional. Ejemplos: prevención o solución a casos de bullying, desarrollo habilidades interpersonales…

Preguntas frecuentes

¿Es lo mismo el coaching que la psicología?

Esta es quizás un de las preguntas principales que recibo. Existen varias diferencias entre el coaching y la psicología:

El enfoque: mientras que la psicología se centra en el pasado, el coaching tiene siempre la mirada en el futuro.

Metodología: El coaching tiene un método claro donde a través de preguntas poderosas se consigue que el cliente llegue a sus propias conclusiones. La terapia psicológica se basa en un análisis y unas soluciones marcadas por un psicólogo o terapeuta según el tipo de terapia que haya decidido seguir (cognitiva-conductual, humanista, gestalt….)

Motivo de sesión: La psicología se centra primordialmente en atender y mejorar la calidad de vida de personas con patologías / desórdenes mentales puntuales o crónicos (depresiones, ansiedad, maltrato, anorexia o bulimia…etc) mientras que el coaching busca el desarrollo de habilidades y desatascar situaciones cotidianas o que afectan en el día a día sin llegar a ser considerado como patología.

¿Si voy al psicólogo puedo hacer sesiones de coaching?

Sí, siempre y cuando el coach y el psicólogo/terapeuta estén informados. Mientras que uno puede ayudarte a salir de un desorden mental, el otro puede ayudarte a conectar con tu potencial y desarrollar habilidades. Es especialmente recomendable en personas que están a punto de salir de una terapia prolongada y de deben volver a encontrarse en la vida, siendo una persona totalmente transformada.

¿Por qué muchos psicólogos se quejan del coaching?

Existen muchas personas dedicadas al mundo del coaching sin formación que consideran que pueden tratar a todo tipo de personas. Bajo mi perspectiva, debe siempre existir honestidad con la persona que decide ponerse en tus manos y explicar que hay aspectos donde no puedes entrar por falta de preparación donde un psicólogo puede realizar una función de ayuda más conveniente. Un coach no puede ni debe tratar a personas con patologías clínicas severas ni leves si no está a su vez en manos de un psicólogo y siempre que su objetivo no sea poner fin a la enfermedad mental.

 

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