la ley del espejo

La ley del espejo: ¿qué es y cómo aplicarla?

Es posible que alguna vez hayas oído hablar de la ley del espejo del reconocido experto en coaching japonés Yoshinori Noguchi, que propone esta ley para entender como lo que sucede a nuestro alrededor es un reflejo de nuestro interior.

¿Qué es?

La conocida ‘Ley del espejo’ de Yoshinori Noguchi propone que nuestra percepción del mundo y de las relaciones humanas son un reflejo de nuestro interior. Esto quiere decir que las circunstancias externas (una mala relación con un familiar, un trabajo que no te satisface…) resaltan como estamos por dentro (creencias limitantes, manera de pensar…).

Yoshinori Noguchi sugiere por tanto que todos los cambios que queramos llevar a cabo con lo que se refleja en el mundo exterior deben suceder primero de manera interna. La causa de lo que te ocurre fuera eres tú mismo, la ley del espejo de invita a dejar de lado el victimismo y tomar acción en la vida, cambiándote tú primero.

Esta ley es especialmente valiosa para sanar relaciones con personas externas, siendo capaces de ver como nosotros mismos somos la causa de ese deterioro o enfrentamiento.

Tal y como decía Hermes Trimegisto: Si tú cambias, todo cambia. Clic para tuitear

¿Cómo funciona?

La ley del espejo sirve principalmente como una herramienta de autoconocimiento a través de la observación y relación con el mundo exterior.

El autor nipón propone 4 maneras en las que esta ley funciona para entender que está reflejando el mundo exterior de nuestro interior.

La similitud

Uno de los principales mecanismos para detectar la ley del espejo en nuestro día a día es la similitud.

Esta sugiere que nosotros mismos reaccionamos de manera abrupta cuando observamos algunos rasgos negativos en otras personas y que nosotros mismos poseemos. Estas personas ‘reflejan’ un lado que nosotros mismos tenemos pero consideramos oscuro o poco agradable.

Sin querer, nuestro inconsciente reacciona rechazando un acto o una persona como mecanismo de defensa personal. Sin embargo, la similitud nos muestra una manera en la que un espejo puede ayudarnos a ver aquellas cosas que consideramos defectos, aceptarlas y poder transformalas.

Ejemplo

Un ejemplo de similitud podría ser enfadarse o sentirse incómodo si alguien toma el liderazgo en una situación, decidiendo en tu nombre cuando normalmente estás acostumbrado a hacerlo tú.

Es posible que te veas diciendo ‘es un mandón’, ‘siempre quiere hacerlo todo él’ y en realidad no es más que un reflejo de algo similar a lo que haces normalmente, pudiendo haber recibido este tipo de ‘críticas’ en el pasado.

La oposición

Otra manera en la que actúa la ley del espejo es la oposición.

Esta forma funciona justamente de manera opuesta a la anterior. Noguchi sugiere que en muchos casos tenemos determinados conceptos, principalmente de identidad, tan arraigados dentro de nosotros mismos (soy educado, soy tolerante, soy amable…) que el simple hecho de vernos expuestos a personas o circunstancias que reflejen lo contrario nos enfadará de manera desmedida.

Esto sucede como mecanismo inconsciente de refuerzo de la propia identidad, es una manera en la que nosotros mismos nos recordamos lo que somos y a lo que no nos queremos parecer.   

Ejemplo

Un buen ejemplo podría ser tener muy arraigada la identidad de ser educado y amable, ante esta situación si decido ir a una oficina para solucionar problemas burocráticos y la persona que me atiende contesta de malas formas, me dice que le molesto, me ignora…etc me hará de espejo de lo que yo NO soy y no quiero ser, provocando normalmente enfado.

Comportamiento con otros

La ley del espejo nos muestra también que en determinadas circunstancias reaccionamos de manera desproporcionada con personas que nos reflejan como nosotros mismos nos estamos comportando con otras personas.

A través del enfado o de reaccionar ante estos hechos nuestro inconsciente nos ‘protege’ de que recordar que no estamos actuando de la mejor manera posible con otras personas.

Ejemplo

Un buen ejemplo de esto podría ser la infidelidad.

Supongamos que estás casado y tienes una aventura con una tercera personas. Sin embargo, recientemente descubres que tu amante está conociendo a otra persona. En ese caso es muy probable que reacciones enfadándote o reprochando a la persona con la que tienes una aventura porque ‘refleja’ la infidelidad que tú mismo estás cometiendo con otra tercera persona con la que estás casado.

La idealización

El último método para ser consciente de la ley del espejo es mediante la idealización.

Este caso suele ser el más común y consiste principalmente en ‘contaminar’ con nuestras expectativas internas las relaciones con los demás. Es decir, nos enfada y entristece cuando una persona externa se comporta de una manera que nosotros mismos creíamos imposible, de esa manera esta persona nos hace de ‘espejo’ mostrando nuestra decepción con que las cosas sean como nos gustaría a nosotros que fuesen.

La idealización sirve para darnos cuenta de como percibimos las relaciones con los demás basadas en lo que queremos que sean en vez de aceptar como son realmente.

Ejemplo

Un buen ejemplo de la idealización suele surgir en el contexto de pareja.

Cuando conocemos a alguien e inmediatamente creemos que es ‘perfecto’ para nosotros, atribuyéndole características como que es por ejemplo detallista, cariñoso, con capacidad para escuchar y generoso.

Sin embargo, en el primer momento en el que veamos un comportamiento egoísta, ‘pasota’, se olvide de cosas importantes y no escuche, tú mismo te decepcionarás porque la imagen mental que te habías construido mediante la ‘idealización’ no encaja con lo que estás experimentando.

¿Para qué sirve?

La ley del espejo sirve como herramienta de autodescubrimiento personal a través de comprender cosas propias en la relación con el mundo y las personas que nos rodean.

Si eres capaz de ver situaciones con personas, lo que estos reflejan de ti y quieres cambiar la sensación de enfado o decepción, el autor japonés propone que una vez lo tengas claro, orientes tu comportamiento al perdón.

Noguchi muestra a lo largo del libro la importancia de ‘soltar’ el resentimiento u odio hacia alguien para poder encontrar la paz interior que habita en cada uno de nosotros.

¿Cómo perdonar y sanar los ‘espejos’ de mi vida?

El experto en coaching japonés propone en su libro ‘La ley del espejo’ 8 pasos para perdonar y sanar la relación con los ‘espejos’ de tu vida.

Qué no puedes perdonarles

Si leyendo este artículo se te han venido casos concretos a la mente, piensa ahora en esas personas que han estado o están en tu vida y consideras que no puedes perdonarles determinadas cosas. Si puedes apunta todo lo que se te ocurra en un papel con aquello que no puedes perdonar y la persona concreta.

Ejemplo

‘No puedo perdonar a mi padre su exigencia conmigo y hacerme ver que nunca soy suficiente en el trabajo’

Pensamientos negativos

Una vez tengas una lista de sucesos y personas a las que no le puedes perdonar algo determinado, te invito a que escribas todos los aspectos negativos que consideras que tiene esa persona. Intenta no cortarte, escribe absolutamente todo lo que se te venga en mente.

Ejemplo

‘Mi padre es un exigente, intransigente, controlador, crítico…etc’.

Identifica y entiende

Una vez que hayas hecho lo anterior busca exactamente las cosa que hizo y que a día de hoy no has sido capaz de soltar.

Ejemplo

‘No le perdono que no me reconociese nunca el trabajo dentro de su empresa’.

Una vez que lo tengas identificado intenta analizar aquellos motivos por los que pudo hacerlo, puede que hacer esto te suponga un reto, simplemente considera que tú has hecho eso mismo con otra persona, ¿por qué crees que podrías haberlo hecho?

Ejemplo

‘No quería que me confiase, tal vez creía que era la mejor manera de que me siguiese esforzando y dando lo mejor de mi’.

Ahora aplica el espejo y pregúntate: ¿Qué refleja esta persona/este hecho de mí mismo? Si puedes intenta identificar si ocurrió por similitud, oposición, comportamientos con otros o idealización.

Ejemplo

‘Yo nunca reconozco el trabajo ajeno, ni siquiera el de mi padre’ → similitud y comportamiento con otros.

Agradecimiento

Si ya tienes claro lo que ha sucedido y lo que refleja de ti mismo, intenta identificar ahora aquellas cosas por la que estás agradecido a esa persona a la que no puedes perdonas. Si puedes, escribe una lista de motivos por los que le agradeces en tu vida.

Ejemplo

‘Estoy agradecida a mi padre por darme la oportunidad de trabajar en su empresa y por algún día heredarla; por inculcarme el valor de esfuerzo… etc’.

Perdona con palabras

Para esta parte tendrás que recordar aquello que esta persona ha reflejado de ti mismo y perdonártelo a ti mismo y a él/ella.

Ejemplo

‘Perdono a mi padre porque su exigencia y nunca ser suficiente me ha hecho ver que yo nunca reconozco el trabajo ajeno, ni siquiera el de mi padre’.

Pide perdón

Una vez que hayas sido capaz de poner en perspectiva lo anterior y perdones a esa persona siendo consciente de lo que ha reflejado de ti, observa como te has comportado tú. Es posible que habiendo visto el espejo que ha hecho, quieras también disculparte por el posible daño causado.

Ejemplo

‘Lo siento papá por no haber reconocido tu trabajo’.

Aprendizaje

Este encuentro o esta persona concretamente está intentando enseñarte algo de ti. Intenta ser consciente de lo que debes aprender, siendo consciente del tipo de ‘espejo’ que supone en tu vida y como quieres de ahora en adelante llevar la relación.

Ejemplo

‘Tenía que aprender que yo hago lo mismo y que lo que menos me gusta de mi padre también es lo que menos me gusta de mí y así mismo lo que yo hago con terceras personas’.

Perdona de verdad

Es posible que aún habiendo hecho todos estos pasos sigas guardando algo de rencor a esa persona. El autor japonés propone que te digas a ti mismo ‘Le perdono’ todas las veces que consideres necesarias hasta que sea verdad, Noguchi resalta que aunque la ley del espejo actúe a través de otras personas, el perdón no deja de ser a uno mismo.

Beneficios

La ley del espejo es una brillante herramienta de autoconocimiento personal que te hará comprender como tu visión del mundo y tus relaciones cercanas no son más que un reflejo de ti mismo. A través de esta ley podrás perdonarte muchos aspectos personales de los que quizás no eras ni consciente y empezar a cambiar el sufrimiento por la paz interior.

Referencias

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¡Muchas gracias!  

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Published by

Celia de la Hoz Sacasa

Experta en Coaching Profesional acreditado por la International Coaching Federation (ICF) y la Asociación Española de Coaching (ASESCO). Mentora de habilidades interpersonales y comunicación (soft skills).

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